Al cabo de un mes de vivir enmedio del
parque natural del Collserola, hizo una ventisca de aquellas que se
recuerdan toda la vida. Cayeron muchos pinos. En el bosque, en las
casas, en la carretera... La Floresta quedó aislada durante unos
días, mientras los bomberos y los jardineros hacían horas extras
serrando aquellos enormes troncos que obstaculizaban las
calles con sus motosierras. En el jardín de mi casa cayeron dos, que
por suerte sólo se llevaron con ellos otros árboles de su
alrededor, y no la casa. Pero aquella no fue la suerte de todo el
mundo. El pueblo estaba lleno de casas con los tejados aplastados por
un enorme pino, los muros que delimitaban las parcelas medio
derribados y escombros por todos lados. Quedamos con la propieraria
de la casa que ella nos ayudaría a limpiar la parcela. Contrató a
unos jardineros que cortaron en rodajas los troncos enormes que
habían caído. Yo por mi parte, me compré una hacha, y empezé a
partir las rodajas de medio metro de diámetro a la vieja usanza.
Tenía tiempo, y aquello me relajaba. En nuestra parcela, observando
las vistas del Vallès, y trabajando con los frutos de la naturaleza.
Hacer leños para combustible era una manera de descargar mi rabia.
En nuestra empresa teníamos vigente todavía el contrato de trabajo,
pero hacía meses que no cobrábamos porque la caja estaba vacía.
Así que nuestro abogado pactó con los dueños que no hacía falta
ir a trabajar, y esperábamos la resolución legal del concurso de
acreedores en la cual estaba inmersa. Llevaba años buscando un
trabajo en el que sentirme cómodo, y cuando por fin lo encontré,
las corrupciones en el sistema financiero mundial que se tambaleaba
acabaron con la empresa. No tenía trabajo, pero mis brazos rompían
una y otra vez aquellos leños que más tarde servirían para
calentar la casa. Una casa que había sido testigo de una de las
peores desgracias de nuestra sociedad: las consecuencias de un
sistema médico segrestado por el poder de la indústria
farmacéutica. La muerte de Angie fue un palo para nuestro círculo
de amistades, pero los enigmas sin resolver de la mayoría, en mi
mente tomaban unas convicciones bien claras. Yo ya sabía como
trataban los médicos los problemas emocionales: con pastillas. Y
sabía quien era el culpable indirecto de la muerte de mi compañera
de piso. ¿Por ignorancia, quizá? Sí. Pero la ignorancia no te
exime de culpa cuando tienes propiedades, un buen sueldo, y pagas una
escuela privada a tus hijos. El problema de Angie era que no nació
en una familia de éstas, y lamentablemente buscó apoyo en los
sitios equivocados. Los chicos gamberros del barrio, y los médicos.
Ella a sus veintidós años no fue lo suficientemente fuerte o lo
suficientemente lista para darse cuenta, y entre los dos la mataron,
pues en su cuerpo había heroína junto a la medicación legal. Pero
el desconocimiento de su familia, la confianza ciega que a menudo
depositamos en los médicos, hicieron que nadie buscara culpables en
lo que yo sabía que era un crimen por negligencia. Se corrió un
túpido velo, las cenizas del cuerpo de Angie se diluyeron en la
fuente del río de La Floresta, y todos volvimos apenados a nuestra
normalidad. Yo rompía leños para quemar, y pusimos con Rosina un
anuncio para alquilar la habitación que se había quedado vacía.
O, Deu de la terra, altar
reclina't i escolta els plors
Els nostres líders ens fallen
La nostra gent es perd i mor
Les muralles d'or ens envolten
Les espases del despreci ens divideixen
No ens prenguis el teu tro
Pero endute el nostre orgull
Només un nadó en un abisme negre
No hi ha raó per a un lloc com aquest
Els murs son freds i les ànimes ploren
del dolor
Una manera fàcil per als cecs
Un camí més intel·ligent per als
tontos que saben
El secret del penjat – el somriure
als seus llavis
La llum del cec, la veuràs
El verí que m'esquinça per dins
Els ulls del Nil s'estàn obrint -
veuràs
Ella va venir amb un petó d'una serp
Mentre l'ull del sol s'alçava dels
llavis
La llum de la lluna abraça llàgrimes
de plata
Així que ens vem tumbar en un embaràs
negre
La llavor ha estat fecundada en un lloc
sagrat
I jo vaig observar i vaig esperar
l'alba
La llum del cec veuràs
El verí que m'esquinça per dins
Els ulls del Nil s'estàn obrint – ja
ho veuràs
Lligans a tots ben fort
Lluentor d'esperança i llibertat
Cap tempesta o mal temps
Podrà tumbar la barca
Ha arribat l'hora per a tancar els ulls
I aguantar ferms el vent i la pluja
Per al que serà rei
El que observa en el ring
Ets tu.
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