dimarts, 27 d’agost del 2013

I Will Always Love You




Estel subió las gradas, y yo me fuí detrás de ella. Estábamos los de la clase de octavo de EGB jugando al pilla-pilla. Los demás siguieron jugando en la pista de básket, y perseguía a la chica de la que estaba enamorado. Ella paró, girándose y sonriendo. Yo le devolví la sonrisa picarona. Aquella era su táctica para hacerme rabiar un poco. Yo me acercaba lentamente, prestando atención a qué lado echaría a correr cuando yo estuviese demasiado cerca. Nuestros ojos se cruzaban centelleantes. Yo me abalanzé de golpe sobre ella, que soltó un grito a medio reír seguido de una carrerra desesperada. Mierda. Se me había vuelto a escapar. Mis piernas arrancaron a correr inmediatamente detrás de ella, que ya me llevaba hasta la otra punta del edificio. Sin mirar atrás, ella giró la esquina. Estaba otra vez esperándome con su táctica, quieta, mirándome con ojos cálidos y desafiantes al mismo tiempo. Ahora no se me escaparía. Yo haría ver que iría por un lado, y luego me abalanzaría en la dirección en que ella seguramente arrancaría a correr.
-Cabrón!- dijo sonriendo al percatarse del engaño. Pero sus reflejos arquearon su cuerpo de forma casi magistral, de modo que mi mano no pudo encontrar nada más que aire.
-Aah! Casi!

Pero mi táctica me había dado ya cierta ventaja que no dudé en aprovechar. Todo mi ser se impulsó arrancando desde mis piernas. Ella pudo girar la esquina, pero al cabo de dos metros agarré su ropa por la espalda.
-Ja et tinc!
-Merda! No es val, has fet trampa!
-No t'inventis normes!- t'he enxampa't!
Ella me miró riendo, y en sus ojos brillaba el orgullo de guardarse todavía la última palabra.
-Ara hem de tornar a la pista, que quedi clar que t'he pillat.
-Bueno, deixa'm. Ja ho diré.
-Ni ho sommïs. -Íbamos caminando por el lado opuesto del edificio, y de pronto ella dió un tirón fuerte. Me cogió por sorpresa, y su ropa se deslizaba angustiosamente entre mis dedos.
-Oh! Serás...- Aixó si que son trampes!
-Aaah- dijo ella entre risas.- M'haurás de tornar a agafar.

El viaje de fin de curso de octavo lo hicimos en Mallorca. Estábamos en un camping en la costa opuesta a Palma, pues los chavales del curso anterior habían ya probado de todo lo que la noche de un lugar turístico como Palma de Mallorca podía dar, con tan solo 13 años. Los profesores aquel año no quisieron pasar por las mismas experiéncias que el viaje anterior, y a nuestro curso nos tocó un camping de la tercera edat en la otra punta de la isla. Nos engañaron bien, vaya...

Estábamos en Mallorca, pero era como si estuviésemos en las orillas el Mar Muerto. Había una piscina en el camping, y pasábamos el rato en ella. También jugábamos a ping-pong, jugábamos a hacer puntería con estrellas ninja y navajas en las puertas de madera de los bungalows, y de vez en cuando, si les apetecía a los professores, salíamos al exterior para ir a la playa, y si había suerte íbamos a un club nocturno en una zona de ocio también desierta, en dónde una llamada discoteca hacía negocio vendiéndo fantas de naranja a los chavales y algún combinado con nombre extraño del que corría el rumor que llevaba alcohol.

Lo más divertido pero, era jugar en la piscina a hundir a Estel. Las carreras por el patio jugando al pilla-pilla se transformaron en agarrones de su cuerpo de adolescente en bañador, desequilibrios y zambullidas forzadas de los dos, que terminaban en un contacto casi total de nuestros humedos cuerpos entre risas y sensaciones nuevas inquietantes y fascinantes. En el camping había una sala de baile y después de cenar, los más enterados enseñaban un paso de baile tipo Hip-Hop que parecía estar de moda en las discotecas. Era el año 93, y se había estrenado la película El Guardaespaldas, y siempre ponían la canción I Will Always Love You en algún momento de la noche, bajando la iluminación, creando un ambiente de intimidad en el que aprovechábamos para vencer nuestra timidez y pedir para baliar a nuestra amada.

El Guardaespaldas es una película un poco mala, pero explica una triste historia de amor entre una cantante de pop negra, la preciosa Whitney Houston y un guardaespaldas blanco que es contratado para protegerla de unas amenazas que le llegan por carta. El tema de la película era ya de por sí rompedor. Lawrence Kasdan había escrito el guión desde hacía más de 15 años, y le habían comprado los derechos para realizar la película. Pero siempre surgían problemas en el estudio de Hollywood. Inicialmente los papeles estaban pensados para Diana Ross y Steve Mc Queen, pero se dice que Steve Mc Queen no quiso estar por debajo de la Cantante de Color Diana Ross cobrando menos para su papel. Al final, Kevin Costner sería el protector de la exitosa Whitney Houston en su debut cinematográfico.

Aquella canción me hechizaba. Estel llevaba por aquel entonces un peinado similar al de Whitney Houston. Le pedí para bailar en numerosas ocasiones. Mi corazón volaba cuando abrazaba a Estel por su cintura mientras escuchaba aquella canción. Habían muchas cosas que no se podían explicar. Era una unión mágica. Estábamos los dos adolescentes sin decir nada. Sintiendo al mismo tiempo la tristeza y la emoción de aquella canción trágica. Whitney parecía hablar por los dos, que ya no reíamos, sinó que escuchábamos La Voz que desgarraba nuestro corazón. El EGB se terminaba, y los dos teníamos destinos distintos en la educación secundaria.



Whitney Houston se había casado por aquel entonces con Bobby Brown. Su marido no pudo aceptar el hecho de estar por debajo de su mujer. Los maltratos y el abuso de drogas de su marido mermaron para siempre aquella preciosa voz, y ella se convirtió en un sueño de lo que había sido hasta el El Guardaespaldas. Pasó a ser la sombra de Whitney Houston, caída de la címa del éxito cuando apenas empezaba a volar. Un éxito que se tornó en pesadilla.

Yo empezé a estudiar en el instituto, pero mi mente de adolescente cada vez se hacía más preguntas que no encontraban solución. Estel-Whitney pasó a ser una sola cosa en mi mente. Quería volver a revivir aquellos momentos, y cada vez que escuchaba la canción, o miraba la foto de portada de la banda sonora de El Guardaespaldas, recordaba aquel baile. Aquellos juegos, aquella sonrisa. Aquella mirada. El rostro de Whitney Houston me llevaba aquella sensación. Me permitía evadirme de una realidad de adultos de la que me resistía a formar parte. Prefería pensar en ella. En mi amada. A medida que crecía descubría más cosas que no me gustaban. Pero en mi mente estaba ella. Deseaba verla en el patio del instituto como hacía unos años atrás. No había nadie igual a ella en mi clase.

Yo iba mirando las estrellas. El enigma de su brillo me hechizaba, y me olvidé de mirar dónde ponía los pies. Pues me encotré de golpe en un barranco húmedo y resbaladizo con tortuosas cavidades entre las sólidas raíces de los árboles.

Mi situació explotó un día, y mi mente colapsó. Dijo basta de golpe. Y por culpa de una negligencia médica que algun dia explicaré en detalle, caí en los infiernos más profundos a los que puede llegar a caer un ser humano. El descanso pudo rehacer mi mente, pero tuve que borrar mi pasado real para sustituirlo por un pasado ficticio, en aras de poder llevar una vida “normal”.

Al cabo de un tiempo de mi recuperación, quedamos con los amigos de EGB para hacer una cena. Había mezcla de gente. Faltaban algunos de los antiguos compañeros de clase, y habían también amigos que yo no conocía.
-L'Estel está com sempre de guapa.- dijo Oriol.
-On está?- pregunté yo.
-Tiu! Estás a la parra! Era aquesta!




dissabte, 24 d’agost del 2013

...

Ibamos los tres por la autopista AP-7 y acabábamos de cruzar la frontera en dirección Valencia. Felipe conducia el Ford Focus de mi empresa, llevando la aguja del velocímetro los 20km por hora que te dan de margen los radares.
-No pases de 140, que luego la multa y los puntos me vendrán a mi- le dije desde el asiento de copiloto.
-Nooo... tranquilo...

Los tres estábamos de vacaciones, y habíamos decidido quemar la goma de los neumáticos y la gasolina que pagaba General Electric en un Road Trip loco siguiendo el litoral mediteráneo español hacia las cálidas aguas del sur. Gabi estaba tumbado en el asiento de atrás, y yo estudiaba qué música podíamos poner en el aparato de mp3 del coche. Habíamos escuchado ya algo de funky.
-Ah, tengo un disco del Eric Clapton. Lo pongo.
-Vale - dijeron ellos.

Empezó a sonar la primera canción, blues before sunrise.

Espera. La siguiente canción mola mucho más. Apreté el botón de la derecha. Eso es un blues. Es el mejor blues que he escuchado nunca. El blues lo que tiene es que es tan triste, que si tu estás triste, es como si te acompañara. Como si la belleza de las melodías te abrazase, y entonces ya no te sientes solo. 



-Podemos poner algo más animado?- interrumpió Gabi, que se había levantado del asiento de atrás.
-JAAJAAA- rió Felipe desde el volante.- ¡Nos vamos a suicidar los tres!
-Si tiu, posa algo més animat.- Inquirió Gabi desde un aire de profunda seriedad. Yo giré la cabeza. Su peticion iba en serio.
-Vale, vale, tornem al funky. Red Hot Chili Peppers, ala.
-Si millor.



Cerca de Castellón había un edificio al lado de la autopista con un cartel bien grande:

DISCOTECA EN VENTA


-¡Eh! ¿Compramos la discoteca?- Preguntó Felipe burlonamente.
-¿Y montamos un puticlub, no?- Sugirió Gabi.
-Sí, un puticlub siempre es rentable - dije yo.
-¡Jajaaa!- Rió Felipe. - ¡Con un puticlub nos forramos!
-Pero tenemos que pensar un nombre - apuntó Gabi.

ANDRÓMEDA

...propuse yo.

-¡Jajaaa!-reímos todos.
-Espera, voy a poner una canción de Sangtraït.
-¿Rock català?- buf... no lo soporto.- Dijo Felipe.
-No tio, Sangtraït no es como los demás grupos de rock català. Estos son auténticos. Ya verás. Es un rock melódico, como en los inicios del Heavy, rollo Deep Purple, Led Zeppelin, evidentemente no son tan buenos como estos, pero los tíos se lo curran. Tu escucha. Y las letras... son muy poéticas. No dicen las imbecilidades de los grupos que salen por la radio. Ya verás, ya verás...

Estuve un rato buscando la canción, y luego la puse, chillando con el grupo,  mirando burlonamente a Felipe.



teatre del amor from SANGTRAÏT on Myspace.


-¡JaJaaaa!- Rió Felipe.- Ostia, pues sí que son buenos...


dilluns, 19 d’agost del 2013

LPF


Henry Estaba escondido detrás de unos matorrales. Veía el vigilante que hacía guardia. Tenía que eliminar al centinela sin hacer ruido, pues con la pistola podía despertar a los demás, echando a perder la misión. Sacó el cuchillo, y se lo metió entre los dientes. Los alemanes habían entrado a sus anchas en territorio francés, y aquella era una oportunidad para ganar tiempo y retrasar la invasión nazi. El odio que sentía hacia los alemanes empezó a subir desde su pecho, y en sus ojos se veía la determinación de que haría lo que tenía que hacer sin ningún remordimiento de conciencia. Él no era creyente, pero la sangre judía que corría por sus venas le daba fuerza para arriesgar su vida en aquella guerra. Si Francia era ocupada, muchos de sus amigos serían ejecutados sin más, únicamente por compartir sus genes. Aquella era una guerra loca. Henry había aprendido jujitsu del maestro Kawaishi, que tuvo que volver al Japón al declararse la guerra. Él admiraba la dedicación y perseverancia que su sensei le había transmitido en sus clases. Y prefería entrenar en el gimnasio aprendiendo de la cultura japonesa que ir a la sinagoga con sus familiares. Henry no lo comprendía, peró Japón se había alineado con los alemanes. Él, el tercer cinturón negro de Francia, sabía como eran, los japoneses. Y sabía que querían enseñar al mundo unas prácticas que llevaban como objetivo del desarrollo humano y personal. Todo lo contrario de hacia adonde aquella funesta guerra las estaba llevando. Pero él no había decidido empezarla. Arrastrándose sigilosamente llegó hasta un metro del soldado alemán. Luego se levantó despacio, agarró el cuchillo con su mano derecha, y con un golpe seco rasgó su garganta en el mismo momento en que acallaba con la izquierda el último impulso vital de su enemigo.

diumenge, 18 d’agost del 2013

...


Pepe había desertado de la federación de Judo desde hacía tiempo, y enseñaba algo que podría definirse como jujitsu tradicional japonés aplicado a defensa personal. Yo ahora ya iba a la universidad, y con el cinturón marrón que ostentaba desde hacía unos meses, era ya uno de los alumnos con más conocimientos. Pero quería más. 

-M'agradaria fer algo diferent a les clases. Sempre fem lo mateix.- Le dije a mi profesor después de una clase.- Fa temps que no fem combats de judo. I podriem fer algun dia combats de karate - continué expresando mis deseos a mi profesor. Pepe guardó unos segundos de silencio meditativo.

-Ja ho entenc. - Me dijo él con un aire de tristeza. - Però si anem en serio la gent deixarà de venir a les classes.- Estem a Sant Cugat, Bernat.- Continuó.- No puc ensenyar en serio aquí perquè acabaria amb el gimnás buit. 

-Però jo vull aprendre més! Sento com si estigués estancat!
-Si vols aprendre més haurás d'anar a Barcelona, o a Ciutat Badia. Allà hi ha un bon club de judo.

Aquel día me fui triste del gimnasio. Yo tenía el cinturón marrón con diecinueve años, y sentí que no quería obtener el cinturón negro. Al caminar en dirección a mi casa, recordé las palabras de mi profesor de hacía tiempo:

-El cinturón negro significa que eres maestro.

Yo no quería ser maestro de aquello. Aprendiendo cuatro movimientos más podía conseguir el cinturón, pero yo sabía que aquel examen no me haría Maestro.

Maestro. Aquellas palabras resonaban en mi cabeza. ¿Maestro de qué?

Otras palabras sabias de mi profesor me venían ahora a la cabeza.

-El cementiri està ple d'enginyers morts.

Cierto. Y yo ahora era estudiante precisamente de Ingeniería Industrial. Quizás mi profesor sentía celos ante la gente que se creía importante por el simple hecho de tener un título universitatrio o un buen sueldo con un trabajo reconocido sociamente. Él era un inmigrante de Extremadura que había venido de joven a trabajar a Barcelona en la construcción. Se formó paralelamente en educación física y artes marciales, pero quizás notaba que él era tratado como inferior en esta sociedad. Ahora él era un empresario de éxito y tenía su gimnasio, pero se apreciaba rencor en sus palabras.

Estaba claro que había un problema en esta sociedad. Y también estaba claro que había un abismo entre lo que estaba bien visto y aceptado como éxito, y los valores que él habia intentado transmitir en sus clases, y fuera de ellas. Un abismo demasiado a menudo irreconciliable. Ahora llegaron a mi memoria otras palabras con las que deleitaba a sus alumnos después de una buena ducha, antes de que todos nos despidiéramos de él. Era cuando empezaba a estar de moda el Tai-chi en España. Eran los años 90...

-Tai-chi?- preguntó burlón. Jo si voleu us ensenyo Tai-Chi. Es tracta d'allargar els moviments fent-los infinits... -Continuó, con aquella seguridad que imprimía siempre en sus palabras. El desdén con el que había tratado aquella disciplina marcial o ejercicios de relajación me sorprendió mucho. ¿Podía ser que él supiese tanto, hasta el punto de desengranar lo esencial en cualquier método, con apenas unos pocos vistazos?

De cualquier manera, yo no había podido ver lo esencial todavía en las artes marciales japonesas. Intuía cosas, y había muchas más que se me escapaban. Pero yo estaba en una sociedad occidental, y la tristeza con que Pepe había hablado de su método de entrenamiento me había dado un aviso. ¿Para qué seguir con las artes marciales? ¿De qué sirve llegar a ser una máquina de matar en nuestra sociedad industrializada? No comprendía muchas cosas de las artes marciales. Pero del funcionamiento de los engranajes de la sociedad en dónde vivia todavía se me escapaban más cosas... habría que investigar concienzudamente... y dejar el budo.













divendres, 16 d’agost del 2013

... Child In Time ...

Dolç infant en el temps
veuràs la línia
la linia que ha sigut dibuixada
entre el be i el mal

Veus l'home cec?
Està disparant al món
les bales volen
Oooh... causant danys

Si has sigut dolent
Senyor, m'aposto a que si
I a tu no t'han impactat
les bales de plom

Millor que tanquis ulls
Millor que baixis el cap
Espera el rebot

dijous, 15 d’agost del 2013

Tontos...


Jo puc veure el problema que tinc
Està dins del meu cap
Jo puc veure lo que passarà
Estirat en el meu llit
Jo no formo part d'aquesta humanitat
Jo soc dels que han mort
Vaig morir com vaig viure com vaig estimar i vaig néixer
En una distant muntanya
Les raons per les que m'amagava eren les mateixes per les que plorava
Els tontos passen rient encara


Hi pot haver mala sang en tot i jo puc veure
Està en el meu cervell
Tu no saps el dolor que sento
Es com si hagués de tornar a viure
Roques i pedres no poden tombar la meva ànima però
Les llàgrimes deixaràn marca
Somriuen entre ells, mentres acallen la meva ment
En una distant muntanya
El cec i el nen deixen anar una llàgrima al cel
Els tontos riuen mentres maten


Jo tinc la meva manera d'anarme'n i ara vull
endur-me les vostres ments
Jo tinc fe si tu fossis capaç de veure
La sang que hi ha entrelinies
Jo tinc fe de que series una millor persona
Per favor, lidera el camí per a que els que han de néixer puguin jugar
en un prat més verd
Riu mentres les flames es menjen les seves últimes restes
Els tontos encara moren rient