dilluns, 15 de juliol del 2013

Natural Born Killers

Fui al cine con mis amigos del EGB. Estaban allí Raúl y Marc. Ellos querían ver la película Asesinos Natos. A mí no venía en ganas de ver algo con ese título, y decidí entrar en otra sala. No recuerdo qué película vi. Sólo recuerdo que cuando la película terminó, busqué la sala en donde estaban pasando Asesinos Natos. La encontré, y entré. La película estaba a tres cuartos, y entre las sombras provocadas por el proyector, pude vislumbrar la mano y la cara de Marc que me hacían señas. Ellos estaban en las últimas filas, estupefactos por la violencia explícita que acababan de ver. Yo, estaba pero, fresco como una rosa de abril. Y recuerdo un anime de Woody Harrelson corriendo, con su cuerpo musculado, sus gafas oscuras – la fuerza de la voluntad humana- luchando contra un sistema carcelario que la mantenía prisionera. Dibujos animados que cambiaban de vez en cuando a la realidad humana, combinando magistralmente un blanco y negro con el color de la sangre.

Dios, esto es la polla, pensé en mis adentros. Yo solamente había visto el último cuarto de la película, y vislumbré algo fuera de lo normal. Experimentación, juego con los colores, vitalidad e incongruencia humana, plasmados en la tela blanca que retenía el velo de una película de 35mm. Oliver Stone. Más tarde descubrí que el guión era de Quentin Tarantino. Evidente. Sólo Quentin sabía captar la esencia humana en las más complicadas situaciones vitales.   

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